
Es domingo. Acordaron que el padre venía a las diez de la mañana. Tu hijo está listo, mochila en mano. Pasan las diez, las once, las doce. Nada. Sin llamado, sin mensaje, sin explicación.
Es una de las situaciones más frecuentes que llegan a mi estudio en Corrientes, y también una de las que más daño genera — no solo a los chicos, sino a las madres y padres que no saben qué hacer en ese momento y terminan tomando decisiones que después los complican legalmente.
En este artículo te explico, de manera clara y sin tecnicismos, qué hacés cuando el padre (o la madre) no viene a buscar al hijo en el día de visita acordado, y qué cosas es mejor evitar aunque el enojo sea completamente entendible.
¿Qué dice la ley cuando no se cumple el régimen de comunicación?
En Argentina, el régimen de comunicación entre el progenitor no conviviente y los hijos está regulado por el Código Civil y Comercial. Cuando ese régimen existe — ya sea acordado en sede judicial o en mediación, o bien fijado directamente por un juez — su incumplimiento tiene consecuencias legales para quien no lo respeta.
El incumplimiento reiterado puede dar lugar a una modificación del régimen de comunicación vigente, a la aplicación de astreintes (multas por cada vez que se incumple) y, en casos graves y sostenidos en el tiempo, puede ser considerado como un elemento en la evaluación del vínculo parental.
Pero antes de hablar de consecuencias legales, lo primero es saber cómo manejás vos ese momento.
Qué hacer cuando el padre no aparece
1. Registrá todo lo que puedas
Guardá las conversaciones de WhatsApp, los llamados sin respuesta, los mensajes de voz. Si le mandaste un mensaje avisando que ya era la hora y no hubo respuesta, eso es una prueba. Si lo llamaste y no contestó, también. La fecha, la hora, el intento de comunicación — todo eso tiene valor si después tenés que acreditar el incumplimiento ante un juez o en una mediación.
2. No le expliques el abandono al hijo con palabras que lo lastimen más
Esto no es consejo legal, es sentido común que a veces se nos olvida en el momento de angustia. Los chicos, sobre todo los más pequeños, no necesitan saber los detalles. Una respuesta simple y honesta — “hoy papá no pudo venir” — es suficiente. Lo que el chico siente cuando el padre no aparece ya es suficientemente difícil sin agregarle información que no puede procesar todavía.
3. Dejá constancia formal si el incumplimiento se repite
Si ocurrió una vez, puede haber sido un imprevisto. Si ocurre de manera regular, es momento de actuar. Podés solicitar una mediación para revisar o modificar el régimen, o presentar un escrito ante el juzgado que interviene en la causa. En Corrientes, muchas de estas situaciones se resuelven antes de llegar al juzgado — con un acuerdo que funciona mejor para todos.
Qué evitar — aunque tengas toda la razón del mundo
No le impidas al hijo ver al padre como represalia
Es el error más común y el que más caro puede salir. Entiendo que la bronca es legítima. Pero si vos comenzás a obstaculizar el contacto del chico con el otro progenitor como respuesta al incumplimiento, la situación legal se da vuelta: el que incumplía pasa a segundo plano, y quien queda bajo la lupa del juzgado sos vos.
La ley protege el vínculo de los hijos con ambos progenitores. Eso no cambia porque el otro no cumpla.
No tomes decisiones unilaterales sobre el régimen
Si el régimen dice que el chico visita al padre los domingos de 10 a 19 horas y el padre no viene, eso no te habilita para cambiar el régimen por tu cuenta. Si querés modificarlo, el camino es la mediación o el juzgado — no la decisión propia.
No uses al chico como mensajero ni como fuente de información
Los hijos no tienen que llevar mensajes de un progenitor al otro, ni responder preguntas sobre qué hace el otro, ni opinar sobre si el padre debería o no debería venir. Eso los pone en un lugar que no les corresponde y que los daña aunque no se note inmediatamente.
¿Cuándo es el momento de consultar con una abogada?
Si el incumplimiento es aislado y podés resolverlo con una conversación directa, bien. Pero si el padre no viene de manera habitual sin aviso ni justificación, si no hay posibilidad de diálogo entre las partes, si el chico está siendo afectado emocionalmente, o si hay un régimen judicial vigente que se incumple de forma sistemática — es momento de buscar asesoramiento profesional.
En muchos casos, una mediación bien llevada resuelve esto antes de que llegue al juzgado. Y ese acuerdo suele durar mucho más que una resolución impuesta por un juez, porque surge de lo que ambas partes pueden sostener en el tiempo.
Preguntas frecuentes sobre este tema
¿Puedo modificar el régimen de visitas si el padre no lo cumple?
Sí, pero ese cambio tiene que hacerse legalmente: a través de mediación o por vía judicial. No se puede modificar el régimen de comunicación de forma unilateral.
¿Cuántas veces tiene que incumplir para que tenga consecuencias?
No hay un número fijo establecido por la ley. Lo que importa es que el incumplimiento sea demostrable y que afecte el interés superior del niño o niña. Por eso un registro claro de los incumplimientos — fechas, intentos de comunicación, testigos — es lo que sostiene cualquier reclamo posterior.
¿Qué pasa si el padre dice que no vino porque el chico no quería ir?
Es un argumento que aparece seguido. Y acá es donde suele aparecer la confusión: la voluntad del chico no exime al progenitor de comunicar la situación y de buscar una solución. Si el chico presenta resistencia sistemática a las visitas, eso también es algo que hay que trabajar — con acompañamiento profesional — y no puede resolverse con la simple decisión de no ir a buscarlo.
¿Puedo hacer una denuncia penal?
El hecho de que el progenitor no conviviente no cumpla con el régimen de comunicación es una cuestión de derecho de familia — el camino correcto es el fuero civil-familiar, no el penal. La vía penal (Ley 24.270) protege al progenitor al que le impiden ver al hijo, no a la inversa. Un abogado puede orientarte sobre cuál es el procedimiento adecuado según tu situación específica en Corrientes o en el interior del NEA.
Una reflexión final
Lo que más escucho en mi estudio cuando llega este tipo de caso no es enojo — aunque el enojo esté. Lo que escucho, debajo de todo, es la preocupación por el hijo. Por lo que siente cuando espera y nadie llega. Por cómo explicarle algo que no tiene una explicación sencilla.
Esa preocupación es el punto de partida correcto. Y desde ahí, con la cabeza más fría y con información clara, se pueden tomar las decisiones que de verdad protegen al chico — que es lo que más importa para vos y para él.
Si estás pasando por esta situación en Corrientes, en el interior del NEA o en cualquier punto donde pueda ayudarte por videollamada, podés escribirme. Siempre hay una manera de resolver esto sin que el que más sufra sea el chico.
Juanita Rojas — Abogada Mediadora | 18 años de trayectoria en Corrientes, Argentina
Especialista en derecho de familia, mediación y niñez
📞 +54 9 3794 91-4806 · 🌐 abogadajuanitarojas.com
Este artículo tiene fines informativos y no constituye asesoramiento legal. Cada situación familiar es única. Consultá con un profesional para recibir orientación sobre tu caso particular.
